Si votar dejara de ser obligatorio, ¿seguiríamos yendo a las urnas? Son varias las conjeturas que surgen alrededor de esta posibilidad. En estas elecciones presidenciales, LA GACETA decidió indagar sobre una de ellas: cómo se viven las elecciones dentro de las cárceles.

Uno de los derechos que pierden los detenidos que ya fueron condenados por la Justicia es la libertad de emitir su voto. Sin embargo, las personas que permanecen procesadas dentro del sistema penitenciario del país pueden hacerlo, aunque no están obligadas a votar. A pesar de esto, las urnas que ingresaron vacías tanto al penal de Villa Urquiza como a la cárcel de mujeres en Banda del Río Salí, al salir, cargaron en su interior la voluntad democrática de los presos.

"Si no votás, estás permitiendo que los demás hagan lo que quieran. Con mi voto, decido a qué persona voy a poner en el Gobierno y eso es una gran responsabilidad", explicó R. Fernández cuando se lo consultó acerca de las causas que lo impulsaron a sufragar. La rutina se impone como un norma detrás de los muros, pero Fernández, que tiene 34 años, no votó sólo para hacer algo distinto. Por el contrario, las elecciones coincidieron con el día de visitas y, mientras realizaba la entrevista, no ocultaba la ansiedad de desocuparse para poder recibir a su familia. "Tengo cuatro hijos. La mayor tiene 15 años y la menor cuatro. Cuando me vienen a visitar, siempre les explico cuáles fueron los motivos que me trajeron aquí. Me equivoqué y no quiero que a ellos les pase lo mismo; pienso que cuando votamos elegimos parte del futuro de nuestros hijos", puntualizó.

Al referirse a las condiciones en las que se encontraba antes de ser detenido, explica que estaba sin trabajo y desesperado, pero resalta que el delito que cometió fue un error. "No tuve la posibilidad de estudiar y desde chico trabajé como albañil. Pero ahora todo es diferente: mis hijos están estudiando y, además, reciben los libros que necesitan para hacerlo. Antes todo era mucho más difícil. Para solicitar una pensión o algún beneficio tenías que esperar años; ahora los trámites se realizan en tres meses. Por estos cambios que se dieron, mi mamá pudo jubilarse como ama de casa. Es por todas estas cosas que considero importante tener la oportunidad de votar", concluyó Fernández.

Según los datos brindados por Guillermo Snaider, subdirector del penal de Villa Urquiza, había 179 reclusos que estaban en condiciones de votar, aunque sólo nueve de ellos pudieron hacerlo porque eran los únicos que tenían el documento. "Cuando un interno ingresa al penal se realizan todos los trámites administrativos para que puedan tener su documento de identidad. A pesar de esto, en la mayoría de los casos sus familiares son quienes se ocupan de tener la documentación. Por esto, había sólo nueve detenidos que podían votar", explicó Snaider.

P. Biondi tiene 62 años y también emitió su voto. "Considero que hay cosas que tienen que cambiar. En especial, pienso que debe haber más trabajo", dijo el recluso. Luego resaltó la importancia del sistema democrático. "Me tocó vivir en la época del golpe militar y en esos tiempos nadie podía decir nada. Ahora, por suerte, podemos opinar y decir lo que pensamos", añadió.

En la cárcel de mujeres, la situación no fue muy diferente en cuanto a la cantidad de votos que se recibieron. Según explicó Silvana Martínez, directora del penal, la población de esa penitenciaria está compuesta por 34 mujeres; 20 de ellas estaban en condiciones de votar, pero finalmente sólo la mitad de ellas decidió sufragar.

Piden menos delincuencia

Con la votación de ayer, R. Agüero alcanzó tres sufragios consecutivos estando presa. La mujer, de 40 años, es madre de tres hijos de entre 23 y 18 años y considera que los jóvenes necesitan tener mayor seguridad y trabajo. "En las calles hay mucha delincuencia y muerte. Eso tiene que cambiar para que el país sea un lugar distinto. Voto pensando en mi familia para que ellos puedan tener una oportunidad de progresar", apuntó la mujer a este diario.

H. Maldonado tiene 71 años y lleva ocho meses detenida. "En las elecciones para gobernador tuvieron que llevarme a votar a la escuela porque todavía no figuraba en el padrón que se elabora para los detenidos. Siempre me gustó votar y mientras pueda lo voy a seguir haciendo", concluyó Maldonado. En cuanto a los motivos que la llevaron a votar coincidió, en buena medida, con su compañera de prisión. Aunque también resaltó la importancia que tiene poder elegir los gobernantes. "Ahora podemos opinar, antes era muy difícil que eso suceda", concluyó Maldonado.

En total, hubo 19 votos en las cárceles visitadas por este medio que, además, utilizaron un sistema similar al de la boleta única. Esto, según las autoridades de mesa y los votantes que utilizaron el sistema, agiliza la votación. "En una misma hoja figuran todos los candidatos y, para elegirlos, sólo se tiene que marcar la opción que se prefiere", explicó Nilda Rojas, presidenta de la mesa en la cárcel de mujeres.